
ANTOLOGIA
CRITICA
(1953 -
1978)
“Dos cuadros. En posesión de un color muy personal y con un dibujo intachable, el pintor Manuel Hernández exhibe esta obra de verdadero valor. Toda ella revela dominio, control de medios expresivos, selección, lo que justifica ampliamente la recompensa con que se la distinguiera.
Enrique Lafoucarde, El Mercurio, Santiago de Chile, Diciembre de 1953.
"Hernández abstrae, seleccionando con igual participación de inteligencia y sentimiento, los elementos esenciales de la naturaleza; reconstruye bellamente lo que ve; tiene fuerza, gracia y buen gusto. A través de estas tres cualidades, la alusión a la realidad se convierte fácilmente en obra de arte. Un color mágico o inventado, o como quiera llamársele para expresar que no sale de la realidad sino del artista, ilumina los cuadros."
Marta Traba, El Tiempo, Marzo de 1.956.
"La exposición en La Biblioteca Luis Angel Arango es un acontecimiento satisfactorio por dos aspectos. Afirma el progresivo afianzamiento del expresionismo romántico en Colombia, o sea de un movimiento de pronunciada raigambre hispano-americana; y a la vez nos muestra a un artista empeñado en una labor seria y responsable quien ya va encontrando su camino."
Walter Engel, El Espectador, Marzo de 1.960.
"La primera cosa que impacta al entrar en la exhibición, es que aquí por fin, encontramos al primer artista colombiano que no esta sobre influenciado por su talentoso compatriota Alejandro Obregón. Hernández es completamente original en su expresión artística que es ligeramente abstracto expresionista. El trabajo es elegante, refinado, inteligente con obvio conocimiento. Sufre talvez, de mucho refinamiento, de manera que sus cualidades líricas están frecuentemente absorbidas por un sabor abstracto internacional corrector que desahogadamente en su medio permanece incólume. Los colores de Hernández son sensitivos y delicados especialmente en el azul - amarillo gama que le gusta mucho. Una dorada luminosidad parece penetrar muchas de sus obras iluminando los muros."
Leslie Judd Ahlander, The Washington Post, Agosto de 1.963.
"Hernández se ha lanzado por el más difícil de los caminos de la pintura; camino que está hecho por el acto de escoger a la técnica por encima del tema; a la idea (su idea de como manejar) por encima de la placidez inherente a los materiales que ha de manejar. Surge, así, la problemática del hallazgo o del invento del símbolo pero no en su aspecto superficial de "signo" sino en su sentido profundo y artístico que tiene que estar amarrado a todo lo que es técnica. Porque de esta manera el símbolo quedará unido al acto de pintar, y es posible que este último acto, con todas sus consecuencias visibles se convierta en el símbolo mismo. Pintar como pinta Hernández es, solamente, pintar; no es escribir ni describir."
Galaor Carbonell, El Tiempo, Agosto de 1.968.
"En arte, la edad no cuenta. La juventud depende del vigor de la obra; hay jóvenes que pintan como viejos y viejos que pintan con la fuerza y el entusiasmo de un jóven. No debemos olvidar que los movimientos contemporáneos de mayor importancia han sido lanzados por pintores de más de sesenta años."
Entrevista por Gloria Valencia Diago, El Tiempo, 1.969.
“...... soy optimista, cuando pienso en la evolución de nuestra cultura. El respeto del ser humano es primordial: la libertad absoluta de creación, las costumbres que cada persona tiene, su modo de vida, su manera de ser. Arte colombiano. Ojalá nunca se piense en el arte colombiano, eso nacerá con el tiempo. Si buscamos un arte colombiano, sólo encontraremos la manera de llegar a un arte prefabricado, pero no colombiano. La pintura se vale de visualizar aspectos emocionales. Lo que no tiene sinceridad en el arte, nunca sobrevive."
Entrevista por Franz Vila, La República, 1.969.
"Hernández ha mantenido en nuestro medio un interés explícito en la investigación formal. Ha seguido, prácticamente solo entre nosotros, el argumento de una pintura que sea suficiente por si misma para expresar la emotividad y la sensibilidad humanas. Y por lo tanto, la presencia permanente y digna de su obra, ha sido un saludable contrapeso para la ingenua exuberancia temática de la mayor parte de nuestra producción pictórica. Su obra, desde esta perspectiva, es una pieza importante en el complicado engranaje de nuestro apresurado desenvolvimiento artístico. Pieza sin la cual hubiera sido talvéz otro, el desarrollo dialéctico del argumento creativo en el país."
Eduardo Serrano, Catalogo, Museo de Arte Moderno, 1.974.
"Con la exposición actual en el Museo de Arte Moderno, Manuel Hernández recibe el más alto reconocimiento en su tierra, a una labor persistente de creador plástico. Recoge la muestra el tesonero esfuerzo del artista en diez años -1.964, 1.974- de incomprendida tarea que le bastó y estimuló por si misma en el propósito investigativo. Porque Hernández hizo un quiebre increíble en su carrera, que solo explica una convicción firme y una fe inquebrantable en el logro de un meta largamente ansiada. Desde el regreso de Chile donde se especializó luego de su regreso de la Escuela de Bellas Artes de Universidad Nacional, encontró un camino de halagüeñas perspectivas económicas que empezó a recorrer con entusiasmo, a base de óleos, costumbristas, de temas vernáculos, en técnica a base de juegos geométricos y colores fuertes contrastados. Elementos que depurados, jugaron después importante papel en su proceso evolutivo. Hubiera podido hacer Hernández jugosa cosecha económica por esa tentadora vía, pero prefirió ser él mismo y afrontar todas las consecuencias de su actitud."
Jorge Moreno Clavijo, El Tiempo, Diciembre de 1.974.
“Recientemente releyendo el prólogo que Henry Miller hizo a la poética Historia del Arte de Elie Faure, me encontré con una profunda presencia de sabiduría y belleza. Lo recuerdo y lo busco ahora que me toca escribir un comentario para el catálogo de un artista a quien admiro y respeto como es Manuel Hernández. Busco entonces el prólogo y leo "...de lo único que estamos necesitados es de ser sensibles a la presencia del arte, de poder reconocerlo en cada momento, en cada estado, en cada fase, en cada aspecto de la vida, y más todavía de saber que la vida por si misma es el gran arte y que el arte supremo es el de vivirla..." Pienso en este párrafo cuando me acerco a la obra de Hernández porque ella no reclama cenizas, ni iras, sino expresar el círculo eterno y maravilloso de la vida. De la vida del hombre contemporáneo, por ello el mismo artista confiesa que con su obra quiere "captar la mirada rápida del hombre contemporáneo y llamar así su atención”, es decir, volverlo a la vida. Cuando nos enfrentamos a la pintura de Manuel Hernández son muchas las reflexiones a las que nos lleva como obra de signos integrales y moradora de imágenes casi mágicas que nos hace recordar a Octavio Paz cuando nos dice, a propósito de la palabra, que por medio de ella podemos acceder al reino perdido y recobrar los antiguos poderes. Yo diría que Manuel Hernández por medio de la imagen nebulosa, mítica, mágica, plástica, nos introduce en una ceremonia iniciática de revelaciones y materializaciones de deseos y elegías que encanta a la vida con sentido abierto y sin hermetismos, pero si encandilada por el misterio. Este hombre dedicado a la vida del arte y al arte de la vida, es un creador sin afán de búsqueda sino de encuentros, quien ve en lo más sencillo con aptitud y talento una posibilidad de invención, de soplos infinitos, de creaciones sensibles. Así va traduciendo la exploración del mundo sensible en signos fascinantes, los que progresivamente van poblando el espacio pictórico con asombro y sin necesidad de corromperlo."
Bélgica Rodríguez, 1.975
"A partir de 1.970 las formas comenzaron a ubicarse más libremente sobre las superficies de los cuadros, rompiendo la disposición de si es no es regular, de los acrílicos anteriores en los que un rectángulo o un cuadrado servia generalmente de soporte a los otros elementos formales de la composición. Actualmente sobre fondos negros o muy oscuros, abundan los colores en las formas -casi exclusivamente cintas y nubes - luz. Con gran dominio técnico y con enorme control de su vocabulario formal, la pintura de Manuel Hernández avanza ahora plena de variaciones. En grandes o pequeñas dimensiones resultan lógicas y con una clara necesidad interior."
Germán Rubiano Caballero, Salvat, Historia del Arte Colombiano, 1.975.
"....en sus grafismos que podrían parecer a simple vista demasiado repetidos, logra sinembargo, con euforia triunfalista, imponerlos ante un público que atestigua su larga tarea de diez y más años en progresión vivencial. El efecto puede ser, y es de hecho diferente en cada espectador. Para unos no pasa de divertimiento que en esencia no quieren decir nada en especial; para otros, amigos de enlazar la sugestión con la realidad, pueden ser ventanas que iluminan en la noche un potente reflector del vehículo que pasa por la carretera. En esas ventanas de la casa tirada a la orilla del camino se pueden ver de pronto, entre dos pestañadas, a través de los imaginarios cristales, seres de pesadilla extraños visitantes procedentes de otros planetas."
Jorge Moreno Clavijo, Lecturas Dominicales de El Tiempo, Septiembre 28 de 1.975.
"Manuel Hernández estuvo y está en el arte abstracto por convicción, no por una moda, y esta es una de las razones por las cuales todavía esta indagando, investigando en ese estilo. La seriedad de su obra lo ha colocado en uno de los principales renglones de nuestra plástica y muchas veces es catalogado como pintor para pintores."
Mario Escobar Ortiz, La Patria de Manizalez, 1.976.
"La obra de Manuel Hernández certifica la moralidad desde el punto de vista individual; es una obra que ante todo proyecta particularidad. Y Hernández logra exactamente lo que se propone sin necesidad de contraprestaciones extrapictóricas, y sin acudir a justificaciones y teorías cuya comprobación dependa de palabras. Su pintura ha sido el testimonio más constante en nuestro medio de que el arte es un continuo desarrollo, que se nutre de si mismo y no de metáforas o arengas literarias. La dignidad de su trabajo carece de retórica, y en tal sentido, muy poco en la pintura colombiana se compara con su logro."
Eduardo Serrano, El Espectador, Noviembre de 1.977.
"Si tomamos la palabra "abstracta" dentro del léxico puramente geométrico y frío, no soy abstracto. Porque en mi pintura pretendo entregar una emotividad, una búsqueda de sensibilidad a través de las formas, del color, de los apoyos, de la posición de los elementos que son muy frecuentes en la figuración. Pero que yo la ubico dentro de un plan abstracto no por el deseo de clarificarla sino porque no pretendo seguir como meta inicial la propuesta figurativa."
Entrevista por: Alvaro Herazo, Gullian Moss, Delfina Bernal, El Caribe, Barranquilla, 1.977.
"Los nuevos horizontes del arte latinoamericano tienden progresivamente a destacar grandes valores dentro de conciertos cada vez más amplios. Manuel Hernández notable pintor colombiano cuya obra adquiere la fuerza de la madurez es un gran exponente de este arte que ha dejado de lado los efectismos y los recursos altisonantes, por una autenticidad de consecuencia con su compromiso de contemporaneidad. Un arte ciertamente identificable con el continente pero no por su temática o por obvias referencias, sino por su vinculación a un poderoso movimiento de -renovación creadora que esta respondiendo a una realidad histórica: América tiene la necesidad de construir su destino, la necesidad de establecer alternativas creadoras y culturales."
Roberto Guevara, El Nacional, Caracas, Venezuela, Diciembre de 1.977.
"Venezuela ha sido prolífica en adulteraciones. No se si también Colombia. Pero es reconfortante que sea de este país de donde nos llega, a través de la obra de Manuel Hernández, una rendija de luz despejada y fresca, para iluminar el campo de la pintura abstracta. En el caso de Hernández la codificación de formas visuales que se hacen constantes, se transforman y permutan de una obra a otra, indica el camino de una espiritualidad muy recóndita, que ahonda en las relaciones de signo y espacio y en las tensiones emergentes en las cuales se plasma una comprensión nostálgica pero agónica -como debía ser del mundo contemporáneo con la que nos sentimos inmediatamente solidarios."
Juan Calzadilla, El Universal, Caracas, Venezuela, Diciembre de 1.977.
“En la pintura de Manuel Hernández, encontramos un lenguaje plástico conseguido a través de su expresiva forma, la cual es entregada con expresa economía de elementos formales y coloristas, a fin de lograr un mayor resultado dramático. Sus imágenes se resuelven en una dinámica de espacio, signos y colores con expresividad total y variedad de ritmos que superan las imágenes del cuadro."
Eugenio Barney, Panorama Artístico Colombiano, Bogotá, 1.977.
"Manuel Hernández, permanece, persevera en el mundo suyo, sin conceder más que a si mismo dentro de esa tarea que es organizar las formas para darle significado, y trabaja para resolver un compromiso absolutamente suyo."
Antonio Montaña, El Tiempo, Bogotá, Mayo de 1.977.
“Para Hernández el artista es un largo trabajo, la experiencia de los maestros señalan que al fin de cada carrera es cuando se está empezando. Considera la inspiración como un termino romántico."
Entrevista por Mara Cormelati, El Nacional, Caracas, Venezuela, Diciembre de 1.977.
"La obra de Hernández representa en la pintura del país un caso singular: el de una geometría sensible. Una geometría que admite la mediación instintiva, de un modo que logra superar la vacía impersonalidad de la abstracción y su peligro de esclerosis, llevándola a un ambiente cargado de expresión propia. Constante en su nivel de calidad y con una producción restringida, de muy pocas obras por año, cada una de ellas dice algo distinto, y todas confirman la coherencia de un lenguaje contenido sereno, pero que muestra con todo, una tensión entre dramatismo y lirismo."
Mario Rivero, Nueva Frontera, 1.977.
"El crítico de The Washington Post, Judy Allander, observaba que Manuel Hernández era el primer pintor en Colombia que no se parecía a Obregón. Estaba en lo cierto, este mismo Hernández que evolucionó en su pintura con mucha seguridad y coherencia, é1 es hoy el único pintor abstracto digno de interés, y me parece está en el camino de la contrucción o mejor, en este momento su obra es una especie de puente entre el informalismo de otra era y la corriente constructivista."
Federico Moraes, Revista abril-junio de 1.978, Medellin, (Crítico de arte, Brasil).
