
ANTOLOGIA
CRITICA
(1979 -
1999)
"Manuel Hernández no esta de acuerdo con quienes opinan que el abstracto es un arte frío siempre que este respaldado por el proceso de una búsqueda intensa."
Entrevista por Gloria Valencia Diago, El Tiempo, Febrero de 1.979.
"Ahora se presenta el pintor Manuel Hernández en la Galería Garcés Velásquez con una muestra que puede catalogarse como la culminación de su carrera dentro del genero de la abstracción. Pocos artistas dentro de la plástica y pocos también han sido tan leales a sus puntos de vista a través de las dificultades. Por eso fue para é1 tan satisfactorio el arribo al plano de los triunfos."
Jorge Moreno Clavijo, El Tiempo, Marzo de 1.979.
"En lo que va corrido del presente año, la exposición presentada en Bogotá por Manuel Hernández es sin duda lo más interesante dentro de la actividad plástica nacional. Hernández, de reconocida trayectoria, posee una obra muy personal con una profunda definición. Hace un serio planteamiento pictórico, que permite expresar nuevas posibilidades y liberarse de esquemas preconcebidos, consciente del ámbito cultural latinoamericano en el que se desenvuelve."
Lilia Gallo de Bravo, El Tiempo, Mayo de 1.979.
"Aunque a simple vista parezca paradójico, la pintura de Hernández resulta esencialmente latinoamericana, parte de lo internacional en lo que respecta a la calidad, para llegar a lo latinoamericano en la vibración del color y en la emotividad que despierta."
Gloria Valencia de Acosta, El Tiempo, 1.979.
"La pintura que nos esta mostrando Manuel Hernández, es sedante para el alma, nada de truculencias ni extremismos, su pulcro estilo se aprecia en las dos secciones que tiene la exposición, la una de grandes acrílicos, la otra para mi gusto más exquisito, de pequeños óleos donde se muestra un gran atractivo especial de los tonos azules."
Luis Fernando Gutierrez, La República, 1.979.
"Tal vez también Manuel Hernández, simple, descomplicado y sutil como a primera vista son sus obras, pero en el fondo todo es inquietud y secretos. Porque para el artista el misterio inescrutable pareciera ser su motivo de vivir y el origen de toda esa violenta inspiración que ha hecho de su obra una de las mas consolidadas y vigorosas del arte colombiano. Curioso esto en un hombre que aparece detrás de la puerta, delgado, tal vez tímido, poco agresivo, sin ese gran aspaviento del artista que quiere explicar su obra, pero si con todo el trasfondo necesario para amar y sostener la suya. Hernández es constante, admite cualquier opinión sobre su obra pero mantiene la suya; podemos dar muchas vueltas alrededor de ella pero allí detrás está él, impasible y muy preciso en sus palabras. Por eso cada cuadro de Hernández esta regido por un orden interno que no es obvio, que permite que la obra esté ahí pero que no se sienta hecha y premeditada. No es el constructivismo frío y preciso de muchas obras abstractas, sino más bien un constructivismo emocional de un hombre que pinta y que cuando lo hace se ve cómo el pincel pasó, rayó, se curvó y luego se levantó. Es la obra humana."
Oscar Gómez Palacio, Revista Cromos, 1.979.
"No recuerdo haber criticado nunca el trabajo de Manuel Hernández, de pronto no me interesó. También es que los artistas tienen vaivenes - usted lo sabe y uno escribe semanalmente sobre el trabajo de un pintor que puede no estar pasando por un buen momento. Pero no creo haberme referido mal, aunque me ha convencido a través de los años de la seriedad de sus propósitos y ha logrado con tenacidad y con dificultad imponer un cierto código visual que ahora tiene una imagen propia. No es excesivamente fuerte, no es lo que personalmente me gusta, pero aprecio su trabajo."
Marta Traba, El Espectador, Junio de 1.981.
"Cuando no se es un critico cerebral y frío, que ha recorrido todos los libros y sus terribles y confusas terminologías, pero cuando se siente el arte con pasión, como es mi caso, me atengo única y exclusivamente a las sensaciones que éste me produce y de ahí saco mis propias y personales conclusiones. El párrafo explicativo se debe a que seguramente los conocedores del arte no van a estar de acuerdo sobre lo que pienso a cerca de la pintura de Manuel Hernández. Pero igual y a pesar de que muchos críticos ya la han analizado y estudiado, no puedo resistir la tentación de tratar de describir lo que sentí al descender las escaleras de la sala de exposiciones del Museo La Tertulia y encontrarme de pronto metida en uno de los hipogeos de tierradentro. Todos estos signos esa simbología apacible tranquila, contorsionada que a veces toma formas y en la mayoría de los casos se esfuma nos lleva a pensar en esos mágicos recintos de Inza, de donde es posible que por atavismo le llegara al maestro esa forma de expresión, ese lenguaje donde la geometría, la línea recta ha desaparecido o solo incide ocasionalmente, sin equilibrios simétricos, pero con focos ópticos que contrapesan las fuerzas, mientras que las curvas generan una suave sensualidad."
Maritza Uribe de Urdinola, Directora Museo de Arte Moderno La Tertulia, El Pueblo, Cali, Noviembre de 1.981.
"El conjunto es noble y equilibrado. Irradia luz y color. Pareciera que fuese un gran eco de la organización de todo el "hall" y que transcribiera pictóricamente la tectónica de todo el edificio. Esa relación estrecha entre la pared pintada y el resto de la edificación, no sólo es uno de los mejores logros del mural, sino la determinante más eficaz del sentido gratísimo de armonía que surge de la zona en la que se encuentra la pintura. Al principio se dijo que Signos y Leyes no solo tiene una calidad, sino una importancia fuera de serie. En que consiste esta última? Primero que todo hay que destacar, que se trata de la primera obra abstracta en un edificio oficial."
Germán Rubiano, Arte en Colombia, 1.981.
"Manuel Hernández es uno de nuestros artistas más serios, pensantes y sensibles. El homenaje que al elegir su proyecto hizo la Universidad Nacional al Congreso de Colombia consiste en haber introducido en su seno una obra seria, ciertamente difícil, digna de una entidad moderna poblada de inteligentes con cierto sentido poético. No es por supuesto obra para mayorías, sino para minorías selectas, que, sin duda, ha de haberlas también en el Congreso aunque sean las que pierdan todas las votaciones."
Francisco Gil Tovar, El Tiempo, Agosto de 1.981.
Cada artista poseé una técnica y debe afrontar su manera de manejar los elementos para poder ser expresivo, directo, impactar y nunca hacer concesiones. Conceder un milímetro en la pintura es olvidar lo que se ha hecho."
Entrevista por María Elvira Bonilla, El Pueblo, Cali, Noviembre de 1.981.
"Para mi la pintura no es una disciplina cualquiera. Es un sentimiento diferente. A veces no es una profesión, sino la necesidad de expresar un hecho, como puede ser el bullicio para un político, la posibilidad de concretar su ideología a través del hombre y de las masas. Yo creo que el artista requiere andar por el camino de los elementos que son propios del hombre contemporáneo; su tiempo."
Entrevista por María Elvira Bonilla, El Pueblo, Cali, Noviembre de 1.981.
"El hombre contemporáneo es más abstracto que nunca; en sus planteamientos, en su no sentir real. Los elementos contemporáneos no le dejan ajustar al piso; todo es forzoso, dirigido, planificado. La cosa sincera es tan difícil en estos tiempos que se vuelve obligante."
Entrevista por María Elvira Bonilla, El Pueblo, Cali, Noviembre de 1.981.
"Conseguir ese sabio equilibrio entre las ideas y la técnica para que el afinamiento de la técnica no vaya en detrimento de lo que hay que decir porque lo revolucionario no es pintar símbolos de revoluciones sino expresar plásticamente los elementos que atacan los sentimientos, que asfixian, que arrinconan, como lo hizo el surrealismo, como lo hizo el abstraccionismo, sintetizando imágenes, diciendo mucho en muy poco."
Entrevista por María Elvira Bonilla, El Pueblo, Cali, Noviembre de 1.981.
"No hubo un planteamiento pictórico que nos antecediera con convencimiento. La abstracción, en mi caso y en el de muchos latinoamericanos nos sirve para negar lo anterior y partir de la nada."
Entrevista por María Elvira Bonilla, El Pueblo, Cali, Noviembre de 1.981.
"El lenguaje abstracto que puede permitirse ser totalmente libre y a la vez el de más hondo significado, en el caso de Hernández se convierte en una propuesta para descifrar los estados de conciencia del colombiano, y aún más, si se quiere de un hombre americano embriagado por el color y cuyas formas han pasado por múltiples desesperanzas en su identificación."
Manuel Hernández Benavides, El Espectador, Agosto de 1.981.
“Si las personas hoy siguen casi con alegría una flecha u obedecen una señal de "pare" es porque ya están acostumbradas a ello y mi pintura es una especie de "pare" cuya percepción depende de una actitud mental que no necesita de elementos complejos para que lleve a la meditación acerca de algo nuevo, de una nueva sensación de un nuevo espacio."
Entrevista realizada por Ana Mercedes Vives, Revista Semana, Agosto de 1.982.
"Bella es la obra de Manuel Hernández pero no vaya a creerse que esta hecha para meras complacencias formales o por motivos más bien sensoriales. Su unidad a través de ese signo que él visualiza con tanta persistencia, responde a un hacer consciente, extremadamente riguroso y por lo mismo racional, sin que por ello tampoco se deba deducir que su obra es replica de concepciones inflexibles o de predeterminadas corrientes intelectuales. La suya, la entiendo como una concepción abierta y concreta del arte. En este caso, Hernández proyecta una visión de una realidad plástica que el artista expresa con maestría de recursos. Y los suyos son magníficos, con riqueza que la imagen retiene y transmite. Qué precisar de la obra de Manuel Hernández sino que es netamente plástica, visual, sugerente, un real placer para la sensibilidad observadora y una real verdad dentro de una concepción de arte. Y sin duda esta obra es mucho más: aquella que, con un cierto lenguaje de abstracción, remite a sensaciones concretas que se traducen en un gozo no menos explícito."
Manuel Esteban Mejía, El Comercio, Quito, 1.983
"Si se mira retrospectivamente la obra de Manuel Hernández, toda ella es una silenciosa lucha de las sombras por imponerse a la luz. Tal vez por eso recurre frecuentemente al sombreado. Es la antigua lucha de Jacob y Angel que permite inscribirlo como un pintor en la tradición del espíritu. A partir de estas obras Manuel Hernández no se plantea mas si es abstracto o figurativo, sino que sigue la trayectoria que le dicta su sensibilidad sin importarle catalogaciones. Solamente quiere el pintor crear signos expresivos, si se quiere, imágenes, y con ellas como en un gran jeroglífico universal y sobre una enigmática estela funeraria, reconsiderar la posibilidad de dar nueva vida al lenguaje."
Beatriz González, Junio 12 de 1.986.
"Pocos pintores son más rigurosos que Hernández en el tratamiento de una idea y en la ejecución de la misma. Con una perseverancia indeclinable en la abstracción, este artista la dota de una fuerza visual que es al mismo tiempo inteligente. En efecto la forma-signo que lo expresa posee la sabiduría de un símbolo, pero no de uno que nos remite a una realidad dada sino de uno que responde a una necesidad plástica. Lo suyo, pues, no se plantea en el espacio de una síntesis o de una simplificación sino que se impone como una realidad autónoma, creada a partir de la búsqueda de un lenguaje que sea su contenido al mismo tiempo."
Manuel Esteban Mejía, Diario El Comercio, Quito, Ecuador, 1.987.
"Son formas que no tienen una imagen en la realidad cotidiana, pero que buscan encontrar un asidero en los recuerdos. Son formas simbólicas de una memoria lejana, genérica, íntima, profunda y personal. La imagen etérea y cerrada conquista las fronteras del tiempo y descubre la posibilidad humana de conservar y acumular el transcurso de los días. No se derrocha la historia sino que el hombre acumula. Ese poder andar en el tiempo, guardando secretamente y en silencio las horas nos vuelve viejos, es la fortuna y la desgracia del hombre, es la ilusión y la agonía del hombre, cargar siempre, en recuerdos y experiencias el transcurso del tiempo en la vida."
Ana Maria Escallón, El Lenguaje del Silencio, 1.988
"El éxito de un artista abstracto consiste en mover emocionalmente al espectador a través de la frialdad de los elementos que maneja. Es casi una misión imposible. La obra de Manuel Hernández, cuya espléndida exposición acaba de inaugurarse en el edificio Fes, de Cali, consiste en variaciones infinitas de un signo en un universo de colores cambiantes. El artista abstracto más prestigioso y coherente de Colombia, Hernández, ha compuesto un lenguaje elemental, con un signo que sufre metamorfosis flotando en un plasma de color. Como un organismo elemental e informe, envuelto en una membrana, que estuviera a punto de convertirse en un ser vivo en medio de la materia de un mundo en formación."
Oscar López Pulecio, El País, Cali, Abril 11 de 1.992
"los escasos colores se exaltan, infinitos y esplendorosos, en las formas a las cuales dan apariencia. Porque en las pinturas de Manuel Hernández, del enfrentamiento o de la simbiosis de los colores, del rechazo o de la compenetración, nacen las formas de composiciones que no se sustentan en principios académicos, sino en algo vital y orgánico. Y estas formas colmadas de vivencias dan existencia a los signos, erigidos ya en vocabulario."
Federica Palomero, 1.992
"La producción de dibujos y pinturas de Hernández pertenece al mundo de la abstracción pura; es decir, sus formas eluden las apariencias de la naturaleza. El fondo de sus trabajos es básicamente neutro y recalca la bidimensionalidad del papel o del lienzo. Las formas-signos carecen de referencias y solo por inveterados prejuicios alguien puede asociarlos a figuras conocidas. Los colores son producto de innumerables combinaciones y mezclas y evitan los que abundan en el mundo físico. Una obra de Hernández es un hecho exclusivamente artístico, y con más exactitud, una creación que el artista presenta como una realidad nueva."
German Rubiano Caballero, 1.992.
"Por datos metafóricos entendemos a los signos que admiten ser asociados con elementos reconocibles. Estos signos o formas asumen un carácter de representación que está muy cercano a una inspiración muy atávica. Por eso los datos-formas-signos de Manuel Hernández absorben memorias ancestrales que se cargan de un estático misterio."
Victor Guédez, Manuel Hernández y la memoria de lo inefable, 1.992.
"La crisis de la razón, que es la misma de la Cultura moderna, fue puesta de presente desde siempre por la obra de Hernández. El territorio general que levantan sus espaclos sígnicos, no es morada para la mente racional y mucho menos para la empresa previsora de la planeación. De ella emerge la incertidumbre, y en su falta de énfasis. se reconocen trazos del mundo contemporáneo. Pero, obviamente, el trabajo de Hernández no es espejo del mundo. es una obra que reflexiona visualmente sobre la realidad contemporánea, poniendo entre paréntesis conceptos tan establecidos en lo moderno como la representación, la velocidad y la presencia. De ahí su neta contemporaneidad, o su posmodernidad si se quiere. La representación es interrogada pues Hernández maneja el mundo de lo irrepresentable, no hay referencias ni figuración representativa. Su movimiento es lento, detenido, apartándose de ese vértigo de la velocidad cuyos peligros para la civilización de hoy ha señalado Virilio. Y presencia, no existe en su trabajo un discurso visual sobre la presencia, es su obra una huella total sobre lo ausente. Si hay alguna presencia, sería la de la ausencia. También es diciente del espíritu crítico e investigador de Manuel Hernández, los testimonios de sus estudiantes como renovador de la pedagogía artística en Colombia. No se puede olvidar que Hernández perteneció al grupo que trabajó con Jorge Elías Triana como director de la Escuela de Bellas Artes, a finales de los cincuentas, compuesto por Botero, Grau, Ramirez Villamizar y Negret. Las investigaciones que realizó con Triana sobre piroxilinas y acrílico fueron de gran resonancia no sólo para su obra. sino para el arte nacional."
Luis Fernando Valencia, Medellín, Catálogo Entidad Visual, 1996
"Aunque el crédito se ha otorgado con frecuencia a otros artistas, Manuel Hernández es el pintor moderno colombiano por excelencia. Su obra compendia los grandes valores de la modernidad y los conduce hasta un extremo radical; entendiéndose por modernidad aquellos argumentos artísticos basados en la experiencia estética como un fin en si misma y en la originalidad estilística, los cuales afloraron en las artes visuales a partir del impresionismo, y cuyo desarrollo y contribuciones ocupan casi la totalidad de la historia del arte del siglo XX. Hernández, por ejemplo, ha sido el más coherente seguidor en la pintura del país de la teoría de "el arte por el arte", temprano pronunciamiento de Teófilo Gautier que se convertiría en premisa fundamental de todos los movimientos modernos y en hilo conductor de sus raciocinios creativos. Como tal, su obra prescinde de apoyos extra-artísticos, asumiendo en cambio la total autonomía de la pintura y haciendo manifiesto que la validez de la obra de arte no descansa en propósitos ajenos sino en las características de su realización y en su facultad de crear y de imponer su propia realidad.”
Eduardo Serrano, Catálogo Entidad Visual, Medellín, 1996
"A nivel espiritual, el arte abstracto me permite una mayor introspección, a nivel de sentimiento y de argumentación, y por eso mismo una mejor ubicación espiritual en el hecho latinoamericano. Por ejemplo: muchas veces se llegó a decir que es distintivo de América Latina el color chillón y alegórico, la forma rimbombante, el mal gusto; por el contrario, creo que Latinoamérica es una cimentación profunda de meditación en su color, porque el paisaje mismo envuelve el color en una gama superpuesta, en el que hasta las formas mismas son exuberantes por las sutilezas de sus contornos. Considero que la meditación, el silencio, no por la timidez, sino por cierto sentido necesario de profundidad, caracteriza el latinoamericano. No es gratuito pensar que también podemos ser profundos, a pesar de que nos lo quieren suprimir. Tengo la convicción de que el latinoamericano ha sido siempre de una gran raigambre interior y silenciosa, de meditación casi innata: su lanzamiento hacia conquistas siempre se ha dado con doble paso, no en el impromptu de Pollock. Un Pollock no se hubiera generado en América Latina. Cuando los del altiplano bajamos a tierra caliente, es grato ver como hay un halo, una especie de vapor envolvente de toda la atmósfera. Los contornos desaparecen, pero hay una sequedad interior hermosísima que nos conmueve. Esa parte envolvente en el paisaje y la atmósfera es lo nuestro."
Entrevista concedida a Camilo Calderón, Santafé de Bogotá, 1996.
